31/10/09

DESENCHUFADO

                                                          

Te extraño y lástima que no me extrañes
te invoco y lástima que no aparezcas
así las cosas, así es la vida
y esa puerta que no se abre sola.


Te fumo y lástima que ni me fumes
te atrapo y lástima que te hagas humo
ya no hay contacto, ya no hay señales
y aquí en mi mente nada es exacto.


Estoy desconectado
aquí en mi bóveda craneana hundido
estoy desenchufado
tu piel eléctrica es un zumbido.


Te creo y lástima que no me creas
te siento y lástima que no toque
por un momento, por un instante
en un suspiro acaricie lo eterno.


Te sueño y lástima que no me sueñes
te tomo y lástima que te evapores
aquellos tragos, aquellas calles
y el cine aquel como un hotel de paso.


Estoy desconectado
aquí en mi bóveda craneana hundido
estoy desenchufado
tu piel eléctrica es un zumbido.

(De repente te perdí y escribí en seguida “es el destino”, resignando saque el viejo reproductor, active la función aleatoria y empezó el piano para recordarme y darme otra vez la razón sobre mi teoría de “el destino”. Una vez más una canción en el momento correcto suena para hacer catarsis y decirme hoy, que estoy “desenchufado").

Estoy desconectado
aquí en mi bóveda craneana hundido
estoy desenchufado...

Jaime López

2/10/09

Castillo de Piedras...

(Más bien: Castillo de Canciones)
 
“Ahora te voy a transmitir una receta que viene de tiempos primordiales y que nunca falla. Si un día, por los motivos que sean, te sientes muy mal, pero de plano mal, al borde del suicidio o de otra forma de abandono, y si todavía conservas un hilito de razón que te permita querer salir de ese estado, localiza una Barranca… Encuentra el camino que sin duda existe para bajar al río que corre en lo profundo, escoge un sitio que te guste, debidamente orientado, y ubícate bajo las paredes colosales, los amarillentos árboles equilibristas que nacen de la verticalidad. Ahora disponte a construir un castillo con piedras y lodo. No será difícil por que hay piedras por todas partes, y de lo más disímiles…
 
…Piedras: planas, redondas, ovales, grandes, pequeñas, pesadas, livianas, casi todas pulidas, delicadas texturas rosáceas, negras con vetas café oscuro, blancas, largas y porosas, todas ellas de exteriores ricos, accidentados, verdaderos laberintos de perfección natural…
 
Es de absoluto rigor que tires varias piedras al río. Después tomas una tras otra, las acomodas debidamente y las fijas con tierra humedecida. Levantas los muros exteriores, pasa a las habitaciones internas; demarcas el jardín interior, techas con ayuda de ramas, hojas, piedras y lodo, delimitas las terrazas, levantas el piso superior con sus salones y diversos cuartos, pones el techo en donde hace falta, construyes las dos torres, altas, circulares; en la parte superior de una de ellas pon la piedra que dejaste para el final.”

JOSÉ AGUSTÍN (Cerca del fuego 1986)


Yo seguiré de nuevo estas instrucciones mañana: