Te extraño y lástima que no me extrañes
te invoco y lástima que no aparezcas
así las cosas, así es la vida
y esa puerta que no se abre sola.
Te fumo y lástima que ni me fumes
te atrapo y lástima que te hagas humo
ya no hay contacto, ya no hay señales
y aquí en mi mente nada es exacto.
Estoy desconectado
aquí en mi bóveda craneana hundido
estoy desenchufado
tu piel eléctrica es un zumbido.
Te creo y lástima que no me creas
te siento y lástima que no toque
por un momento, por un instante
en un suspiro acaricie lo eterno.
Te sueño y lástima que no me sueñes
te tomo y lástima que te evapores
aquellos tragos, aquellas calles
y el cine aquel como un hotel de paso.
Estoy desconectado
aquí en mi bóveda craneana hundido
estoy desenchufado
tu piel eléctrica es un zumbido.
(De repente te perdí y escribí en seguida “es el destino”, resignando saque el viejo reproductor, active la función aleatoria y empezó el piano para recordarme y darme otra vez la razón sobre mi teoría de “el destino”. Una vez más una canción en el momento correcto suena para hacer catarsis y decirme hoy, que estoy “desenchufado").
Estoy desconectado
aquí en mi bóveda craneana hundido
estoy desenchufado...
Jaime López