Al
pasar los días la estabilidad mengua, el porvenir es un bienestar
decadente que se extingue cada vez más, han fallado las acciones hechas
para ganar terreno a la devastación que se está llevando las esperanzas
que aún quedan, esas, que parecen solo ilusiones creadas para suponer
que “todo pasará y estará bien”.
El optimismo se corroe con palabras huecas que buscan subsanar el estado anímico, el corazón se acelera arrítmicamente conforme la angustia y la duda crecen dentro de la mente, esa mente que no logra encontrar la ecuación correcta para corregir los eventos funestos de estos últimos meses.