26/4/10

¿Qué ha cambiado?

La siguiente "reflexión" la escribí en noviembre del 2008 en la primera fase de este anecdotario que es “La Inconsistencia De Estos días” y al releer mi pregunta fue ¿qué ha cambiado? En fin he aquí otro texto con cita de José Agustín recuperado del olvido.

"Cada día es una travesía viajar en esta ciudad, en cada punto cardinal hay obras, bloqueos, deviaciones y un contingente denso de vehículos. No hay lugar donde el polvo, el humo y los ruidos de histeria y estrés nos agobie por donde uno pasa, claro esta que no estoy hablando de algo nuevo, pero estos últimos meses, todo lo anterior se ha agravado aún más.

¿Será acaso que mi estado de ánimo y mis sentidos sean vuelto más sensibles?
¿Quizá ahora percibo la verdadera realidad que nos rodea?
En verdad lo dudo, es evidente que estamos dentro de una reestructuración, renovación y la destrucción en masa de la buena apariencia que aún le podía quedar a esta ciudad. Son muchas las dudas, las quejas y las exasperaciones que esto me provoca, que necesitaría bastantes cuartillas para escribirlas, y de repente cuando estaba atorado en el tráfico dentro del transporte que se supone me llevaría cerca de mi destino, me encontré con esta lectura que encaja con estos días de difícil movilidad".


“… por qué te hicieron eso, mhija, dijo, tan hermosa como eras, cómo pudiste permitir que toda la manada de estúpidos te violara y mancillara, que todos esos zánganos te devastaran, te acabaron los que se sienten los dueños del mundo, que quieren todo rápido y sin problemas, que se creen dueños del futuro y sólo son pobres topos que tragan tierra negra y creen estar en las alturas, igual que los jodidos, infeliz pueblo que te has envilecido, que has pisoteado a los pocos hombres buenos que pariste, siempre sojuzgado por alguien: españoles, franceses, gringos, mexicanos con alma de buitre, somos una verdadera mierda, decía, con más fuerza ya, y algunos se volvían para verlo; hubo un momento es que creí que íbamos a cambiar, que nos dirigíamos al verdadero encuentro con nosotros mismos, y no sé por qué lo pensé entonces pues ahora es lo mismo, sólo que antes la miseria no estaba tan a flote y la gente no era tan cínica, no se había descarado tanto; entonces creíamos vivir ciclos, uno acaba, otro empieza, la energía se renueva, y en realidad siempre era el mismo presente ruin, repugnante, el mismo embrollo, la misma confusión, la gritería, ahora todos gritan, se desgarran la ropa y no ven que sigue la misma pasividad de siempre que a todos nos tiene hundidos en la mierda desde hace años. Y que no me digan que nada ocurre, que todo está perfecto, si yo he vivido tantos años viendo cómo el aire asesinaba y todo se descomponía, a mí no me pueden andar con historias, yo vi lo que ocurrió, todos los días me he desayunado con la horrible verdad de que otro poco de vida buena se extinguía. Nos dejamos deslizar por una pendiente que íbamos edificando losa a losa, y ya que somos piojos aplastados, llantas ponchadas y reparchadas, ya que somos mierda, ni siquiera hemos podido ser verdaderos cabrones, no le damos grandeza a la maldad, ni siquiera sabemos lo que es eso, puro pobrediablismo, pinches diablitos ojetes con sus vasos de brandy barato en la mano, envueltos en polvos y humo, vestidos de cochambre, cagados y guacareados, o en autos lujosos, con ropa cara, guardaespaldas atrás, es igual, ahora el viejo vociferaba con los músculos del cuello tensos y las venas hinchadas y a mí de qué me sirvió leer megatoneladas de libros, saber tantos idiomas, almacenar tantos conocimientos, para acabar como esta puta ciudad: agonía perenne sin la bendición de la muerte, ¡húndete de una vez, hija de tu chingada madre! ¡Tu gran hazaña es ser la máxima ruina del mundo, ciudad jodida, ciudad jodida!” (José Agustín “Está Temblando” 1988)

10/4/10

100 Días...

Son los que han pasado de este 2010, días que han traído infinidad de cosas como en años anteriores no habían sucedido. 100 días y puedo decir que hasta ahora voy viento en popa para cumplir mis objetivos planeados el principio de año. Y soy de los que piensan que los propósitos de año nuevo son como las leyes: se hicieron para no cumplirse, por eso me planteé objetivos. El principal y más importante en donde creo entran todos los demás, fue en hacer algo que diera un giro, algo inesperado, algo loco, un algo que marcara este año y así cerrar esta década que ha dejado muchas huellas en mi vida y ya lo he empezado a hacer.

Día 96. 6 de Abril de 2010
He ocupado 5 cajas para empacar todas mis cosas, más de lo esperado debo de confesarlo. En mi vida me he cambiado varias veces de hogar, pero esta es la primera vez que me llevo todo lo que me pertenece. Hace casi 9 años salí de esta casa con la mitad de todo lo que guardaba en el espacio que me correspondía en este terreno con la firme intención de formar una familia, los resultados no fueron los esperados y regresé con menos de la mitad de lo que saqué. Algo me hizo dudar para cambiarme con mis cosas y la incertidumbre me invadía de forma insegura a pesar de “estar seguro de lo que hacía”, tiempo después me di cuenta que esa incertidumbre era el presentimiento de que perdería discos, libros, papeles y una que otra chunche invaluables hasta hoy.

A diferencia de aquel tiempo lo que hago hoy es por cuestiones totalmente diferentes y siento que el 90% de lo que vendrá es para bien, no habrá despedida melancólica como esa vez, hay un poco más de estabilidad económica y sobre todo puedo venir sin dejar horas antes, discusiones del por qué la visita y sobre todo , la intención es ahora si avanzar para cerrar esos círculos que tengo pendientes, en fin, salgo de aquí con 5 cajas llenadas en el siguiente orden de importancia: 1. Discos, 2. Libros, 3. Revistas y otras publicaciones, 4. Papeles y cuchitriles, 5. Ropa. A demás una maleta que contiene recuerdos que van desde mi adolescencia hasta el día de hoy.

"Deja que el tiempo se detenga para oír con claridad la voz del corazón de este instante,
Logra que el tiempo se detenga una vez más para mirar la luz que da color a este instante..."

Hoy…
Escribo desde el nuevo recinto, es algo extraño y divertido lidiar con esta nueva soledad, muy raro a mis costumbres sabatinas me desperté muy temprano, me bañé, almorcé, fui al banco y todo antes de mediodía. Quizá sea el cambio y poco a poco agarre mi ritmo habitual, o eso espero.
100 días y la cotidianidad ha cambiado, planes están en el horizonte… a quitar pausas que ya es tiempo de caminar.

1/4/10

Un día manejando...

Tráfico sobre la autopista México-Puebla y muchos automovilistas tocan el claxon de manera desesperada, yo maldigo a estos “como si así fuésemos a avanzar más rápido”, policías discutiendo con el chofer de un microbús por haberse metido a la vía rápida de la calzada Ignacio Zaragoza, “otra mordida malditos zánganos, solo para eso vigilan” exclamo al verlos. Más tarde sobre el eje 4 sur dos automóviles están totalmente parados, los conductores se pelean muy educaditos en la banqueta, no vaya ser que los atropellen, uno de ellos va trajeado y tiene tremenda cara de prepotente, el otro que las lleva de perder pues ya tiene la frente abierta y esta empapado en sangre, es defendido por su esposa quien trata de apaciguar al trajeado, dentro del Tsuru llora asustado el hijo de ambos, al verlo nos damos cuenta que el padre del chamaco es policía de tránsito, “disputa de personas intransigentes, déspotas y arrogantes” es mi conclusión.

Sobre el camellón juegan dos niños a mojarse con su botella de refresco adaptada como rociador, una señora reprende al primero que alcanza de la oreja porque el semáforo ya se ha puesto en rojo y el chamaco no ha empezado a limpiar parabrisas, “estúpida vieja” murmuro, pienso entonces en toda la agresividad con la que ya andamos todos los días a todos momentos, salimos ya predispuestos a estar a la defensiva con cualquier persona que se nos cruce en la calle, el metro, la avenida o en el pensamiento, recuento las veces que maldije en el transcurso del día, la superficialidad y poco duración de indignación que tuve al ver los sucesos antes redactados, ¡Que mundo! , ¡Que ciudad! Reflexionó…

¡Pinche taxista crees que vas a pasar así no más porque si! exclamo en el instante que le impido el paso al tipo que quisó meterse por las malas, lo bueno que ese día estaba desestresado, no llevaba prisa, no tenía cosas importantes que hacer, platicaba muy a gusto con mi acompañante, yo reflexionando sobre la agresividad y en menos de dos segundos me vuelvo agresivo, ¡No tenemos remedio!