La siguiente "reflexión" la escribí en noviembre del 2008 en la primera fase de este anecdotario que es “La Inconsistencia De Estos días” y al releer mi pregunta fue ¿qué ha cambiado? En fin he aquí otro texto con cita de José Agustín recuperado del olvido.
"Cada día es una travesía viajar en esta ciudad, en cada punto cardinal hay obras, bloqueos, deviaciones y un contingente denso de vehículos. No hay lugar donde el polvo, el humo y los ruidos de histeria y estrés nos agobie por donde uno pasa, claro esta que no estoy hablando de algo nuevo, pero estos últimos meses, todo lo anterior se ha agravado aún más.
¿Será acaso que mi estado de ánimo y mis sentidos sean vuelto más sensibles?
¿Quizá ahora percibo la verdadera realidad que nos rodea?
En verdad lo dudo, es evidente que estamos dentro de una reestructuración, renovación y la destrucción en masa de la buena apariencia que aún le podía quedar a esta ciudad. Son muchas las dudas, las quejas y las exasperaciones que esto me provoca, que necesitaría bastantes cuartillas para escribirlas, y de repente cuando estaba atorado en el tráfico dentro del transporte que se supone me llevaría cerca de mi destino, me encontré con esta lectura que encaja con estos días de difícil movilidad".
“… por qué te hicieron eso, mhija, dijo, tan hermosa como eras, cómo pudiste permitir que toda la manada de estúpidos te violara y mancillara, que todos esos zánganos te devastaran, te acabaron los que se sienten los dueños del mundo, que quieren todo rápido y sin problemas, que se creen dueños del futuro y sólo son pobres topos que tragan tierra negra y creen estar en las alturas, igual que los jodidos, infeliz pueblo que te has envilecido, que has pisoteado a los pocos hombres buenos que pariste, siempre sojuzgado por alguien: españoles, franceses, gringos, mexicanos con alma de buitre, somos una verdadera mierda, decía, con más fuerza ya, y algunos se volvían para verlo; hubo un momento es que creí que íbamos a cambiar, que nos dirigíamos al verdadero encuentro con nosotros mismos, y no sé por qué lo pensé entonces pues ahora es lo mismo, sólo que antes la miseria no estaba tan a flote y la gente no era tan cínica, no se había descarado tanto; entonces creíamos vivir ciclos, uno acaba, otro empieza, la energía se renueva, y en realidad siempre era el mismo presente ruin, repugnante, el mismo embrollo, la misma confusión, la gritería, ahora todos gritan, se desgarran la ropa y no ven que sigue la misma pasividad de siempre que a todos nos tiene hundidos en la mierda desde hace años. Y que no me digan que nada ocurre, que todo está perfecto, si yo he vivido tantos años viendo cómo el aire asesinaba y todo se descomponía, a mí no me pueden andar con historias, yo vi lo que ocurrió, todos los días me he desayunado con la horrible verdad de que otro poco de vida buena se extinguía. Nos dejamos deslizar por una pendiente que íbamos edificando losa a losa, y ya que somos piojos aplastados, llantas ponchadas y reparchadas, ya que somos mierda, ni siquiera hemos podido ser verdaderos cabrones, no le damos grandeza a la maldad, ni siquiera sabemos lo que es eso, puro pobrediablismo, pinches diablitos ojetes con sus vasos de brandy barato en la mano, envueltos en polvos y humo, vestidos de cochambre, cagados y guacareados, o en autos lujosos, con ropa cara, guardaespaldas atrás, es igual, ahora el viejo vociferaba con los músculos del cuello tensos y las venas hinchadas y a mí de qué me sirvió leer megatoneladas de libros, saber tantos idiomas, almacenar tantos conocimientos, para acabar como esta puta ciudad: agonía perenne sin la bendición de la muerte, ¡húndete de una vez, hija de tu chingada madre! ¡Tu gran hazaña es ser la máxima ruina del mundo, ciudad jodida, ciudad jodida!” (José Agustín “Está Temblando” 1988)
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