Tráfico sobre la autopista México-Puebla y muchos automovilistas tocan el claxon de manera desesperada, yo maldigo a estos “como si así fuésemos a avanzar más rápido”, policías discutiendo con el chofer de un microbús por haberse metido a la vía rápida de la calzada Ignacio Zaragoza, “otra mordida malditos zánganos, solo para eso vigilan” exclamo al verlos. Más tarde sobre el eje 4 sur dos automóviles están totalmente parados, los conductores se pelean muy educaditos en la banqueta, no vaya ser que los atropellen, uno de ellos va trajeado y tiene tremenda cara de prepotente, el otro que las lleva de perder pues ya tiene la frente abierta y esta empapado en sangre, es defendido por su esposa quien trata de apaciguar al trajeado, dentro del Tsuru llora asustado el hijo de ambos, al verlo nos damos cuenta que el padre del chamaco es policía de tránsito, “disputa de personas intransigentes, déspotas y arrogantes” es mi conclusión.
Sobre el camellón juegan dos niños a mojarse con su botella de refresco adaptada como rociador, una señora reprende al primero que alcanza de la oreja porque el semáforo ya se ha puesto en rojo y el chamaco no ha empezado a limpiar parabrisas, “estúpida vieja” murmuro, pienso entonces en toda la agresividad con la que ya andamos todos los días a todos momentos, salimos ya predispuestos a estar a la defensiva con cualquier persona que se nos cruce en la calle, el metro, la avenida o en el pensamiento, recuento las veces que maldije en el transcurso del día, la superficialidad y poco duración de indignación que tuve al ver los sucesos antes redactados, ¡Que mundo! , ¡Que ciudad! Reflexionó…
¡Pinche taxista crees que vas a pasar así no más porque si! exclamo en el instante que le impido el paso al tipo que quisó meterse por las malas, lo bueno que ese día estaba desestresado, no llevaba prisa, no tenía cosas importantes que hacer, platicaba muy a gusto con mi acompañante, yo reflexionando sobre la agresividad y en menos de dos segundos me vuelvo agresivo, ¡No tenemos remedio!
Sobre el camellón juegan dos niños a mojarse con su botella de refresco adaptada como rociador, una señora reprende al primero que alcanza de la oreja porque el semáforo ya se ha puesto en rojo y el chamaco no ha empezado a limpiar parabrisas, “estúpida vieja” murmuro, pienso entonces en toda la agresividad con la que ya andamos todos los días a todos momentos, salimos ya predispuestos a estar a la defensiva con cualquier persona que se nos cruce en la calle, el metro, la avenida o en el pensamiento, recuento las veces que maldije en el transcurso del día, la superficialidad y poco duración de indignación que tuve al ver los sucesos antes redactados, ¡Que mundo! , ¡Que ciudad! Reflexionó…
¡Pinche taxista crees que vas a pasar así no más porque si! exclamo en el instante que le impido el paso al tipo que quisó meterse por las malas, lo bueno que ese día estaba desestresado, no llevaba prisa, no tenía cosas importantes que hacer, platicaba muy a gusto con mi acompañante, yo reflexionando sobre la agresividad y en menos de dos segundos me vuelvo agresivo, ¡No tenemos remedio!
hola isma si que tienes problemas al irte a trabajar y ver tantas cosas en la calle ahora me doy cuenta que yo estoy en la gloria al no tener que tomar pesero para ir a mi trabajo cuidate mucho besos
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