24/11/09

Cayendo en un extraño abismo, hiriéndome las cicatrices
en el instante menos esperado
en el preciso momento que mis ojos buscan esperanza,
un rayo deslumbra la mirada
un vértigo me recorre inmediatamente el cuepo
y la voluntad se pierde en precipitadas ráfagas de viento...
la tempestad ha empezado.

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