En medio de tanta flojera y dizque aprovechando el tiempo libre me di cuenta que no debería evitar andar escribiendo en cualquier papelito que se me atraviese, he llegado a escribir hasta en un boleto del metro. Sucede que el otro día estaba yo en una de esas típicas paradas técnicas de este transporte, cuando de repente me surgió una idea muy, muy buena (a mi consideración). Raro en mí ese día no llevaba mochila, libro y mucho menos algo decentemente útil para escribir, eso si, pluma no me hacía falta pues la acaba de encontrar antes de bajar las escaleras para el andén, además ese mismo día mi celular acaba de dar su última función útil. Fue cuando recordé el boleto que llevaba guardado en una de las bolsas de mi pantalón, entonces empecé a idealizar la manera de abreviar palabras para que la frase momentos antes revelaba por a mi hacia mi quedara plasmada de cierta manera que no pudiese yo olvidarla. Al llegar a casa guarde inmediatamente el boleto para después transcribirlo en un lugar digno (esa manía de dejar las cosas para después) y hoy que recordé ese incidente. el boleto como muchas veces suele ocurrir cuando buscas algo en tu casa: ha desaparecido.
Y mi reflexión y reclamo hacia mi interior es que para ello tengo un blog, sitio que he abandonado por algunas semanitas y que se supone seria el deshago de ideas como la que ese día llego y cosas como las que ahorita estoy escribiendo, así que querido blog aquí estoy escribiendo mi primera entrada del 2010. Por algo te nombre “La Inconsistencia de Estos Días”.
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